Porque aun hay seres humanos tratados como bestias. “El Hombre Elefante” [The Elephant Man].

Dir.  David Lynch

Han pasado más de 20 años desde el estreno de “El hombre elefante”, uno de los filmes con los que la gente suele recordar el nombre de David Lynch.

La historia real llevada al cine de un sujeto al que una malformación en el rostro y cuerpo, le permitió demostrar que tenía muchas más virtudes que superaban el aspecto físico.

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Basada en la vida de Joseph Merrick, un hombre que vivió durante el siglo XIX padeciendo de forma exagerada el síndrome de Proteu; Lynch al respecto traslada en un formato de blanco y negro ese lado que pudiera resultar poco creíble cuando en toda sociedad la apariencia genera opiniones que en ocasiones resulta errónea, ya que como en el caso de “John Merrick” [El nombre que se le da en la película], las personas lo aborrecen y limitan el acercamiento en donde de verdad se devele el carácter y las cualidades de un ser sorprendente. Para ello el cirujano Frederick Treves (Interpretado por un joven y talentoso Anthony Hopkins), que por casualidad lo encuentra en un circo donde las condiciones en que vive Merrick son deplorables, lo adopta si se quiere ver de esa manera. De esta forma y por medio del Dr. Treves podemos profundizar en los sentimientos y los conocimientos que tiene éste personaje, el cual es interpretado por John Hurt, caracterizado de manera sorprendente, el filme no esconde ningún rasgo del deformado John Merrick, tanto externos como interno, un sentido poético y elocuente, pero aun más;  un enorme sentido de humanidad y respeto por el resto de los seres humanos.

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Pero ya he hablado bastante en este momento sobre Merrick, lo que falta agregar para motivar a verla, son aquellos escenarios y los personajes extras que rodean al “Hombre Elefante”, seres que de alguna forma comparten el estigma de “raros”, pero que en un espacio como el circo se convierten en una atracción que te destroza por dentro; para defensa de ellos, una frase épica en un punto de tensión en el filme de Lynch: “¡NOOO!¡Yo…yo no soy ningún monstruo, no soy un animal, soy un ser humano! Soy…¡un hombre!“.

El Dr. Treves con ayuda de su esposa intentaran acercar a Merrick a una vida más digna, pero una serie de obstáculos originados por gente mal intencionada, llevara el sufrimiento del “Hombre Elefante” a un nivel de decepción y melancolía que sólo el cine es capaz de expresar para crear reflexión.

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Escenarios, fotografía, caracterización, adaptación de guión y dirección, son muy buenas razones para que en éste mes se acerquen al ciclo de cine de David Lynch en la Cineteca Alameda, recinto que nos ha permitido revivir la emocionante experiencia de disfrutar cine de calidad como debe ser… en una sala donde opiniones y emociones se encierran para dar paso a la magia del séptimo arte.

 

 

 

Después de mucho tiempo mi recomendación sigue firme…

Disfruten del cine…

¡Disfrútenlo ya!

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